Después de un tercer partido desastroso para sus intereses, los San Antonio Spurs recibieron la visita inesperada de ‘El Jefe’ dentro del vestuario. Era la primera vez en toda la temporada que Gregg Popovich, exentrenador del grupo, accedía al santuario inquebrantable de los jugadores, y no hacía falta mediar palabras para comprender el mensaje. “Eso fue una mierda, nosotros no jugamos así al baloncesto”, subrayó por si las moscas. La reacción no se hizo esperar y los texanos lograron anoche igualar la final del Oeste de la NBA (2-2) con una rotunda victoria por 103-82 sobre los Oklahoma City Thunder, que hacía más de una década que no se quedaban tan cortos en ataque en unos playoffs.
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