El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, advirtió este miércoles a Cuba que no compre o piense en utilizar armas que puedan suponer una amenaza contra Estados Unidos, durante una visita a la base militar estadounidense en la Bahía de Guantánamo.
La visita de Hegseth, anunciada inesperadamente la víspera, se produce en momentos de enorme presión de Estados Unidos sobre la isla, mediante sanciones a sus dirigentes y un asfixiante bloqueo petrolero.
"Sería imprudente que el gobierno de Cuba intentara procurarse o acceder a tipos de armas que pudieran alcanzar esta base o el territorio estadounidense", dijo Hegseth ante las tropas estadounidenses estacionadas en la base.
De otra forma "estarían abriendo la puerta a una confrontación que (…) no pueden mantener", advirtió.
Vestido con ropa de camuflaje, Hegseth lanzó una arenga militar ante los soldados estacionados en Guantánamo, una base establecida en 1903 que tras el triunfo de la Revolución castrista de 1959 se convirtió en un punto de fricción constante entre Washington y La Habana.
Advierte sobre el futuro de Cuba
"Lo que suceda en el futuro de Cuba (…) está en manos del presidente de Estados Unidos", aseguró Hegseth.
"Y esperamos muy pronto convertirnos en amigos del liderazgo de Cuba. Por ahora, vamos a ver lo que pasa", dijo.
Las palabras de Hegseth fueron vitoreadas en varias ocasiones por los jóvenes militares que lo escuchaban.
Cuba "tiene que tomar decisiones sobre qué tipo de reformas quiere emprender. No es mi tarea tomar esa decisión por ellos", señaló.
Una supervisión de tropas "habitual"
El viaje forma parte de una gira de supervisión de las operaciones militares en la región y de contacto directo con las fuerzas desplegadas, en un momento de refuerzo de la presencia estadounidense en el Caribe y Oriente Medio, según informó el Pentágono.
No consta que el secretario de Guerra haya visitado previamente la base de Guantánamo desde que asumió el cargo en 2025, según la información disponible.
Luego de su viaje a la base, Hegseth se dirigirá a Florida donde tendrá reuniones con los altos mandos del CENTCOM, en medio de una nueve serie de intercambio de fuego con Irán en Oriente Medio y una creciente tensión sobre Cuba.
Este tipo de desplazamientos forman parte de su agenda habitual de supervisión de tropas, con visitas periódicas a bases militares dentro y fuera de Estados Unidos para mantener contacto directo con los mandos y el personal desplegado.
La visita se produce una semana después de que la Administración estadounidense anunciara nuevas sanciones contra el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y otros altos cargos del Gobierno de La Habana, en respuesta a la situación de derechos humanos en la isla.
Desde el inicio del año, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha endurecido su política hacia Cuba, con nuevas restricciones económicas y diplomáticas y un aumento de la presión sobre el Gobierno cubano, principalmente con un bloqueo petrolero que inició tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en Caracas el pasado 3 de enero.





