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Fernando Capellán llama a crear empleos para integrar RD y Haití

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El empresario Fernando Capellán, fundador y presidente de la empresa textil Grupo M y del parque industrial Codevi, llamó a República Dominicana y Haití a impulsar una integración económica basada en la creación de empleos, la inversión privada y la cooperación entre ambos países, al advertir que las tensiones políticas y los discursos que enfrentan a las dos naciones obstaculizan la adopción de medidas para mejorar las condiciones de vida de sus poblaciones.

Durante su intervención en el cuadragésimo primer período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) 2026, celebrado en la provincia Santiago, Capellán sostuvo que la relación entre ambos países debe abordarse como una oportunidad de negocios y desarrollo conjunto, siempre que se respeten la soberanía, la seguridad y las leyes de cada nación.

“Si manejamos el tema mal, es definitivamente una gran amenaza para ambos países”, expresó el empresario, quien compartió su experiencia de 23 años de operaciones en Haití a través de Grupo M y del circuito industrial Codevi, establecido en territorio haitiano, próximo a la frontera con República Dominicana.

Capellán explicó que, desde el inicio de las operaciones en la frontera norte de Haití, la empresa ha desarrollado un ecosistema que incluye empleos, centros infantiles, escuelas, una policlínica y centros de reforestación, además de la sustitución del carbón por gas propano.

Indicó que actualmente las operaciones generan entre 18,000 y 19,000 empleos y han contribuido a transformar la comunidad y su entorno.

“En 23 años realmente hay un antes y un después en esta comunidad y toda esta región”, manifestó.

Una relación económica de beneficio mutuo

El presidente de Grupo M consideró que la integración económica entre República Dominicana y Haití debe partir del reconocimiento de que ambas naciones se necesitan comercialmente.

Señaló que República Dominicana exportó formalmente unos 1,200 millones de dólares a Haití en 2025, sin contar el comercio informal, cuyo volumen, dijo, ha sido difícil de medir.

Explicó que Haití representa un mercado para los productos dominicanos, especialmente alimentos y materiales de construcción, mientras que la cercanía geográfica permite intercambios comerciales que no serían posibles de la misma manera con otros países.

“Es el único de los pocos países que se puede exportar en carretilla, o sea, usted coge una carretilla en Dajabón, en un pueblo del norte y puede ir con una carretilla de vegetales y venderlos en Haití, o viceversa”, sostuvo.

Capellán insistió en que la relación debe construirse sobre la búsqueda del bienestar de las poblaciones de ambos lados de la isla y el respeto a la soberanía nacional.

  • Asimismo, consideró que la mano de obra haitiana es necesaria para República Dominicana y que las oportunidades de inversión deben evaluarse desde una perspectiva empresarial, no únicamente desde la caridad o las subvenciones.

“Siempre hemos visto Haití y República Dominicana, especialmente la frontera dominico-haitiana, como oportunidades de negocio, no necesariamente el tema caritativo o de subvenciones, etcétera, sino puro negocio, por eso estamos confiados que se puede atraer capital”, afirmó.

Agregó que los haitianos, al igual que los dominicanos que residen en Estados Unidos y Europa, desean tener oportunidades para vivir y desarrollarse en sus propios países.

República Dominicana debe incluir a Haití en su estrategia económica

Capellán reconoció los esfuerzos del Gobierno dominicano en los foros internacionales, particularmente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, para promover las resoluciones y los recursos necesarios para enfrentar la violencia de las pandillas en Haití.

Sin embargo, consideró que República Dominicana también debe impulsar iniciativas concretas para generar empleos al otro lado de la frontera.

Como ejemplo, mencionó el Plan República Dominicana 2036, orientado a duplicar el tamaño de la economía nacional, en cuya elaboración dijo participar.

El empresario valoró el trabajo realizado para desarrollar esa iniciativa, pero cuestionó que la relación económica con Haití no figure como un componente importante de la estrategia, pese al volumen de las exportaciones dominicanas hacia ese mercado y a la presencia de trabajadores haitianos en el país.

“Pero cuando usted busca y ve, y yo participo en ese plan, cuando lo vemos el tema haitiano no surge como un tema importante en un país que está comprando 1,200 millones de dólares, que tiene una cantidad de inmigrantes trabajadores en el país y que influye. Y en ese plan no aparece”, señaló.

En consecuencia, llamó a fortalecer la comunicación y el trabajo conjunto entre los gobiernos, los empresarios y los sectores culturales y deportivos de ambas naciones.

“Tenemos que ver cómo es que estos gobiernos, cómo es que estos empresarios, cómo es que estas fuerzas deportivas, estas fuerzas culturales, empiezan a comunicarse, empiezan a trabajar unidos”, manifestó.

Capellán concluyó que no existe una alternativa viable a la búsqueda de mecanismos de cooperación económica entre República Dominicana y Haití, y reiteró que una integración basada en oportunidades productivas podría generar beneficios significativos para ambas poblaciones.

“No hay alternativa, no hay alternativa, y yo creo que ojalá que este mensaje yo haya sido lo más explícito posible en cuanto a la forma y qué hacer, y ver cómo logramos una integración económica que puede ser muy, muy potente en estas dos naciones”, concluyó.

Seguridad y generación de empleos en Haití

Capellán consideró que la recuperación de la seguridad en Haití es indispensable, pero advirtió que los avances en ese ámbito no serán sostenibles si no están acompañados de oportunidades laborales.

“Podemos mejorar 100 % la seguridad en Haití, pero si no hay empleos no es sostenible”, afirmó.

El empresario planteó que existe capacidad para incrementar significativamente los puestos de trabajo en Haití y en la frontera dominico-haitiana, mediante el desarrollo de la manufactura y la atracción de inversiones.

En ese sentido, sostuvo que ambos gobiernos necesitan establecer planes estratégicos para organizar su relación, en lugar de continuar adoptando decisiones basadas en emociones o en necesidades políticas inmediatas.

“Ahora mismo las decisiones se están tomando basadas en emociones, no son decisiones estratégicas, muchas son decisiones tácticas, las cuales no solamente tapan un hoyo en un momento principalmente político y no estratégico de mediano y largo plazo”, manifestó.

No obstante, valoró como señales positivas los acercamientos entre representantes del sector privado dominicano y haitiano, así como las reuniones entre el ministro dominicano Víctor -Ito- Bisonó y la ministra de Relaciones Exteriores de Haití.

Las redes sociales y el discurso de confrontación

Al referirse a los obstáculos para avanzar hacia una integración económica, Capellán identificó como uno de los principales problemas el uso de las tensiones entre ambos países para obtener popularidad en las redes sociales.

“El principal problema que vemos son los likes, los me gusta, punto”, declaró.

Según explicó, empresarios, políticos e influenciadores de ambos países pueden conseguir seguidores y reacciones al difundir mensajes que enfrentan a dominicanos y haitianos o que promueven temores relacionados con una supuesta invasión o integración.

A su entender, esa dinámica condiciona las decisiones públicas, porque algunos actores priorizan la búsqueda de votos y popularidad sobre la adopción de políticas de mediano y largo plazo.

“Hay una necesidad de bajar el volumen a los tambores de guerra, hay una necesidad importantísima de que el cuco haitiano en República Dominicana y el cuco dominicano en Haití desaparezca y eso es una misión importante que logremos eso”, expresó.

Para ilustrar su planteamiento, recordó la figura del “cuco”, utilizada tradicionalmente para asustar a los niños, y la comparó con los temores que, a su juicio, se alimentan actualmente a través de las redes sociales.

“Hay un cuco que nos tienen ahí con las redes sociales que impide políticas públicas apropiadas para la mejoría de la gente”, sostuvo.

Codevi y las oportunidades de inversión conjunta

El empresario destacó el potencial de las plantas industriales conjuntas, tomando como referencia el modelo de Codevi, donde la cadena de suministro y los proveedores tienen una participación importante desde República Dominicana, mientras que la mano de obra se encuentra en Haití.

A su juicio, la combinación de los recursos, las capacidades y las ventajas de ambos países puede abrir oportunidades en manufactura, logística, finanzas, infraestructura y reforestación de cuencas hidrográficas degradadas.

También mencionó las posibilidades de cooperación cultural y deportiva, aunque reconoció que las relaciones en este último ámbito han atravesado momentos de tensión.

“La combinación de los activos de estos dos países es la clave, ninguno podrá lograr con eficiencia solo, sino la combinación de ambos”, afirmó.

Taiwán y Estados Unidos como aliados para la manufactura

Entre las oportunidades que podrían contribuir a la generación de empleos en Haití, Capellán mencionó la participación de Taiwán y otras naciones interesadas en apoyar el desarrollo económico del país.

Consideró que es necesario definir con precisión qué se solicitará a Taiwán, especialmente por su experiencia en la industria textil y de confección, sectores en los que Haití tiene potencial para ampliar su capacidad productiva.

“Hay otras naciones que están interesadas también en ayudar y yo creo que hay que tomar la palabra para esa ayuda puntual”, señaló.

Aclaró que la propuesta no consiste en solicitar donaciones, sino en identificar oportunidades de inversión que también resulten rentables para los países participantes.

“Estamos hablando que Taiwán no vaya a dar caridad, es negocio que Taiwán puede tener en Haití”, afirmó, al mencionar también la posibilidad de explorar iniciativas de cooperación económica con Brasil.

El empresario destacó, además, la importancia de la legislación estadounidense conocida como HOPE/HELP, que facilita condiciones comerciales para determinados productos textiles y prendas de vestir procedentes de Haití.

Según indicó, la legislación fue renovada recientemente por dos años y medio en el Congreso de Estados Unidos, un plazo que consideró insuficiente frente a la renovación por períodos de diez años que, según recordó, se había producido anteriormente.

Por ello, defendió la necesidad de avanzar hacia un marco legislativo permanente que proporcione mayor certidumbre a los inversionistas y permita ampliar la actividad manufacturera haitiana.

Capellán argumentó que Haití cuenta con condiciones para concentrar grandes cantidades de trabajadores en instalaciones industriales dedicadas a actividades como el ensamblaje de ropa, zapatos y juguetes.

“Hoy en día el único país en este hemisferio que puede crear, que puede tener 2 mil personas trabajando bajo un techo es Haití”, afirmó al explicar las ventajas que, en su opinión, ofrece el país para la manufactura ligera.

En ese contexto, planteó que Estados Unidos debería considerar a Haití como una oportunidad para desarrollar su manufactura ligera y acercar sus cadenas de suministro al mercado estadounidense.

Como referencia, mencionó las Zonas Industriales Calificadas (QIZ, por sus siglas en inglés) de Egipto y Jordania, que ofrecen un marco para el acceso preferencial de determinados productos al mercado estadounidense.

A su juicio, un esquema de características similares para Haití podría atraer inversiones de empresas estadounidenses interesadas en trasladar operaciones manufactureras desde Asia hacia la región.

El empresario también indicó que mantiene identificadas unas diez medidas que, según considera, el Gobierno haitiano debería adoptar para relanzar la manufactura, y sostuvo que esas acciones no necesariamente tendrían que generar conflictos.