La crisis de seguridad en Haití sumó un nuevo capítulo este sábado, luego de que el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, descartara que los restos humanos encontrados en las afueras de Puerto Príncipe correspondan a los cuatro técnicos aeronáuticos salvadoreños desaparecidos tras una emboscada de bandas armadas.
La declaración contradijo un reporte de The New York Times, que informó sobre el hallazgo de cuerpos que presuntamente pertenecían a los cuatro militares, citando a personas cercanas a la misión internacional de seguridad desplegada en Haití.
"No son nuestros hombres", escribió Bukele en su cuenta de X, donde explicó que una organización no gubernamental entregó los restos en el aeropuerto, asegurando que correspondían a los cuatro aerotécnicos.
El mandatario salvadoreño afirmó que entre los restos había un niño, un hombre de estatura considerablemente mayor que la de los técnicos desaparecidos y una persona que portaba parte del uniforme de un ejército distinto al de El Salvador. También indicó que fueron encontrados carnés de identificación y uniformes militares de otros países.
Con esta declaración, el paradero de los cuatro salvadoreños continúa sin esclarecerse, mientras las autoridades mantienen las operaciones para localizarlos.
Coordinación entre países
En medio de la incertidumbre por la suerte de los técnicos, el presidente dominicano, Luis Abinader, informó que conversó con Bukele para coordinar la colaboración de República Dominicana en las operaciones que El Salvador prevé realizar en territorio haitiano.
Abinader explicó que el Gobierno dominicano mantiene comunicación con la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés) y que el apoyo contempla aspectos logísticos y de inteligencia.
El mandatario también aseguró que ordenó reforzar la vigilancia en la frontera dominico-haitiana, tanto con más personal militar como con equipos, vehículos blindados, aeronaves y drones.
"Nosotros estamos preparados, tenemos aviones, blindamos (la frontera) cerca y tenemos drones", manifestó.
Abinader advirtió que las bandas armadas serán tratadas como organizaciones terroristas si se acercan a la frontera dominicana. «Nuestra responsabilidad es resguardar la frontera y, si se acercan, la pasarán mal», expresó.
El refuerzo se produce después de que el Ejército dominicano desplegara militares en la fortaleza de Jimaní, en la provincia Independencia, en medio de la creciente tensión por la violencia en Haití.
Emboscada contra la misión internacional
Los cuatro técnicos aeronáuticos salvadoreños desaparecieron el domingo anterior, cuando el vehículo blindado en el que viajaban fue atacado por hombres armados en las afueras de Puerto Príncipe, mientras regresaban de un mercado a su base.
Según la información difundida por autoridades salvadoreñas, los técnicos lograron salir del vehículo después de que este se incendiara, pero desde entonces se perdió contacto con ellos.
Los cuatro formaban parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas, una misión multinacional autorizada por las Naciones Unidas para apoyar a la Policía Nacional de Haití en el combate contra los grupos armados.
El ataque fue considerado el primero de gran magnitud contra la misión desde el inicio de sus operaciones este año. Tras la desaparición, Bukele anunció una operación militar para tratar de recuperar a sus compatriotas con vida y posteriormente desplegó más efectivos para respaldar las labores de búsqueda y seguridad.
Ningún grupo ha reivindicado públicamente la responsabilidad de la emboscada, aunque medios locales han relacionado el ataque con bandas que operan en la zona, entre ellas Chen Mechan y 400 Mawozo.
Situación de seguridad en Haití
La desaparición de los cuatro salvadoreños se produce en un contexto de grave deterioro de la seguridad haitiana, donde las bandas armadas han extendido su control sobre amplias zonas de Puerto Príncipe y otras áreas del país.
La violencia se ha intensificado desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse, en 2021, y ha provocado desplazamientos masivos de población, secuestros y ataques contra las fuerzas de seguridad.
La Fuerza de Supresión de Pandillas cuenta con alrededor de 2,000 efectivos desplegados, por debajo de los 5,500 autorizados. La misión enfrenta el desafío de respaldar a la Policía Nacional haitiana frente a organizaciones armadas que mantienen una fuerte presencia territorial.
El despliegue de tropas salvadoreñas y el refuerzo de la frontera dominicana reflejan la dimensión regional que ha adquirido la crisis, mientras continúa sin respuesta la principal incógnita: dónde están los cuatro técnicos aeronáuticos desaparecidos.





