El regreso de María Corina Machado era una cuestión de vida o muerte política. La opositora es la dirigente mejor valorada de Venezuela, pero se precipitaba hacia la irrelevancia mientras la negociación con el chavismo avanzaba sin ella. Tenía dos salidas, y ninguna era buena. Podía esperar la luz verde de Washington y seguir la transición por televisión, o forzar un retorno que había prometido tantas veces que empezaba a poner en riesgo su credibilidad. Ha elegido, o le han permitido, lo segundo. Con su vuelta resuelve el problema de la distancia. El del tiempo, ahora mismo, lo controlan otros.
Sign in
Welcome! Log into your account
Forgot your password? Get help
Password recovery
Recover your password
A password will be e-mailed to you.





