La Major League Baseball fue de las últimas grandes ligas del deporte que adoptó una política antidopaje (2005) con orientación, pruebas y penalidades a los infractores y dos décadas después puede alardear que tiene el tema bajo control. Los fallos son ínfimos.
Con tecnología de última generación, informan a Diario Libre desde Nueva York que en 2025 se aplicaron 17,000 pruebas en ligas menores y apenas hubo 14 fallos. Eso es el 0.08 %. En lo que respeta a jugadores en nómina de 40 hombres, fueron 11,000 tests entre orina y sangre y solo hubo dos violaciones para un 0.01 %.
Sin embargo, en el sistema de desarrollo de prospecto en la Latinoamérica (con epicentro en República Dominicana y Venezuela) todavía aparecen quienes creen que pueden burlar los radares.
Tras semanas de investigación, Diario Libre confirmó con fuentes que pidieron la reserva de su identidad que una academia de reciente instalación en San Pedro de Macorís vio cómo cinco promesas que tenía “apalabreadas” con clubes de la MLB fallaron a pruebas de dopaje.
Es talentos de las clases 2027, 2028 y 2029. Uno de ellos tenía un preacuerdo por 400 mil dólares y tres que alcanzaban los siete dígitos. Dos fueron cancelados y otros dos fueron reducidos por clubes que mantienen el interés en los adolescentes.
Confesión
De hecho, el padre venezolano de uno de los afectados grabó un video y asumió la responsabilidad. Si bien se suele apuntar al dueño de la academia, muchas veces son familiares quienes toman la “iniciativa” de suministrar sustancias para esa “ayuda”, tratándose de negocios que pueden transformar la vida de una familia completa y su entorno. Poco les importante si ese producto destroza al niño.
Tan pronto se produce un apalabreo el atleta está expuesto a ser sometido a una prueba. Los acuerdos a temprana edad se prestan para que a un niño se le dope, dispare su rendimiento y altere los reportes de los escuchas. Luego viene la limpieza y borrar todo rastro del engaño.
- No es solo ilegal e inmoral aplicar esas sustancias a menores sin la autorización de un médico. También es competencia desleal.
Por eso molesta en la industria que los jugadores que fallaron sean de una academia que predica el juego limpio. La competencia se siente engañada.
La MLB ha demostrado una gran responsabilidad en asegurarse de que todo el que firme por una cifra importante esté limpio, al menos al poco tiempo de dar esa palabra de gallero.





