OMSA pierde terreno y se convierte en opción secundaria en transporte público
En febrero de 2026, durante un apagón general en la República Dominicana, el Teleférico de Santo Domingo dejó de funcionar. Para ayudar a los usuarios afectados, la OMSA ofreció autobuses gratuitos, mostrando que ahora es un sistema de respaldo cuando fallan otros medios. En los últimos veinte años, la OMSA pasó de ser la principal opción de transporte público a compartir espacio con choferes tradicionales, corredores privados, el Metro y el Teleférico.
Un día cualquiera en una parada de la OMSA muestra la situación actual: autobuses viejos, pasajeros que esperan bajo el sol y quejas por el mal estado de los vehículos. La demanda de la OMSA cayó mucho desde 2023, transportando menos de la mitad de pasajeros que en 2022 y con ingresos en declive. Aunque tiene un presupuesto de 3,000 millones de pesos para 2026 y planes para nuevos corredores, su rol en la movilidad urbana es cada vez más pequeño.
Mientras tanto, en la ciudad aparecen nuevas alternativas privadas con autobuses modernos, aire acondicionado y pagos electrónicos, que cobran tarifas más altas pero ofrecen mejor servicio. La competencia entre la OMSA y estas empresas privadas se refleja en las calles, donde los pasajeros esperan más tiempo y los autobuses compiten por el mismo espacio. La OMSA busca recuperar terreno con proyectos y ampliaciones, pero enfrenta un sistema de transporte cada vez más fragmentado y complejo.





