Atahualpa Yupanqui, padre del folclore argentino, con su voz autoritaria, nos transporta a ese ciclo de la vida que no nos gusta señalar: “No le tengo miedo a la muerte, a lo que sí le tengo miedo es al trance, el ir hacia allá. Confieso que tengo curiosidad por saber de qué se trata”.
Una pérdida que enlutó nuestro principal pasatiempo, el béisbol, fue la del jardinero Alfredo Edmead, a quien recuerdo en los torneos AA del Distrito Nacional en los años de 1972 y 1973, jugando el prado derecho de la UASD.
Al caer las cortinas de los Docejuegos, el 13 de marzo de 1974, Howie Hack firmó para los Piratas de Pittsburgh a los jardineros Alberto Louis Pié y Alfredo Edmead y el infielder Alejandro Taveras.
El destino le tenía reservado un desenlace fatal a Edmead, y el 22 de agosto de 1974, en Salem, Virginia, el bateador Murray Gagecole, del Rocky Mount, conectó un elevadito detrás de la segunda en el sexto episodio. El defensor del segundo cojín, el dominicano Pablo Neftalí Cruz, de los Piratas de Salem, comenzó a retroceder para buscar la pelota, logrando hacerlo justo al momento cuando el jardinero izquierdo, Edmead, se acercaba a toda carrera tratando de hacer lo mismo.
El triste resultado fue que la rodilla de Cruz golpeó la cabeza de Edmead y éste se desplomó inconsciente. A pesar de ser trasladado al hospital, el joven falleció en la ambulancia como resultado de una fractura craneana masiva.
Pittsburgh consideraba a Edmead como uno de sus mejores prospectos. Lo habían contratado por la suma más alta de dinero jamás remunerada por esa novena a un pelotero criollo. Después de 119 partidos, tenía promedio al bate de .319, 7 jonrones, 59 impulsadas y 59 bases robadas.
“Perdimos no sólo al mejor prospecto en nuestra organización, sino a un gran joven caballero. Es duro de creer”, declaró Harding Peterson, director de sucursales de los Piratas.
Un triste y confundido Miguel Diloné empacó todas las pertenencias de su querido amigo y las envió a la República Dominicana con el cadáver del juvenil pelotero. Alfredo Edmead (1956-1974) fue honrado con una tarja en el Municipal Field y una beca en su nombre al mejor atleta de Virginia.
Esta tragedia fue la primera en el béisbol profesional, desde que el torpedero Ray Chapman, de Cleveland, recibió en la cabeza un pelotazo del pitcher de bola submarina Carl Mays, de los Yanquis, falleciendo al día siguiente.
UN DíA COMO HOY
- 1999, los Mets firmaron al lanzador dominicano José Mercedes.
- 2000, el jardinero Stanley Javier, de los Marineros, dispara cinco hits contra los Yanquis, la mayor cantidad que logra en un partido.
- 2003, los Yanquis, luego de tener en roster por tres semanas a Armando Benítez, lo cambian a Seattle por Jeff Nelson.





