
Cuesta trabajo imaginar que la Casa Blanca, el Palacio del Elíseo u otras residencias de los líderes del mundo desarrollado tengan cerradas sus puertas por hallarse en penosas condiciones. Sin embargo, es el caso del hogar oficial de los primeros ministros canadienses. La mansión ubicada en el 24 Sussex Drive se encuentra deshabitada desde hace más de una década por una larga lista de problemas: goteras, instalaciones eléctricas vetustas, calefacción inadecuada, ventanas rotas, manchas de moho.





