Stoichkov, el niño que no se rindió
A los doce años, Caballo Loco ya había matado un búfalo y montaba su primer caballo. En cambio, Hristo Stoichkov, con la misma edad, caminaba tres kilómetros a casa llorando. Su entrenador le había dicho que no servía para el fútbol y que no volviera a entrenar.
El niño, pequeño y delgado, se sintió muy triste y desanimado. Sin embargo, ese momento difícil no fue el final para Stoichkov. A pesar de las palabras duras, siguió luchando por su sueño.
Con esfuerzo y perseverancia, Stoichkov se convirtió en uno de los mejores futbolistas de Bulgaria y del mundo. Su historia muestra que no hay que rendirse ante las críticas ni los obstáculos.





