Desde que Sandy Alcántara regresó de la cirugía Tommy John en 2025 (tras perderse 2024) al móvil del gerente Gabe Kapler no ha parado de llegar mensajes y llamadas de colegas para conocer de la disponibilidad de transferencia a un equipo con ambiciones de playoffs.
La estrategia en Miami, fiel a su cultura de un eterno proceso en reseteo de proyectos, fue dejar que el derecho tomara valor y controlar los tiempos para sacar el mayor provecho con el material que se podía conseguir por él de rivales con urgencia.
Sin embargo, el desempeño de la novena en el terreno ha trastocado ese plan y ha forzado a la gerencia a sacar al azuano del mercado. Tan bien le ha ido a los peces (52-48) que el conjunto comenzó la semana empatado por el último boleto al wild card con San Luis (51-47).
¿Cómo cambiar al cabeza de rotación cuando llega a la fecha límite en posición de competir? ¿Otra bofetada a la escasa afición que retiene el equipo?
Alcántara tiene el contrato más grande otorgado por los Marlins en la última década y el quinto mayor en la historia del club. A la fecha, lidera la MLB en entradas lanzadas (136.2), con marca de 10-5 y efectividad de 3.89 y tiene la oposición bateándole para .250.
Su acuerdo
El pacto de cinco años y 56 millones expira en octubre. Pero el club lo puede retener por una campaña más si le ejerce una opción de 21 millones para 2027.
De ahí que en la Pequeña Habana se rechazara toda oferta por el ganador del Cy Young en 2022, quien ha recuperado su condición de “come entradas”.
- Un buen momento que vive el equipo que no se ha traducido en respaldo en las tribunas, lo que pone en interrogante sobre si vale la pena apostar a postemporada o ir por talentos con más tiempo de control.
Al loneDepot Park asisten solo 12,724 espectadores por partidos (en 2025 fueron 14,282), penúltimos entre los 30 equipos, solo delante de los Atléticos (10,483) en su estadio temporal en Sacramento (de Triple-A).





